
Detengámonos en los ejercicios de Kegel: es probable que los hayas considerado valiosos para combatir la incontinencia urinaria, aliviar el dolor pélvico e incluso tratar la prostatitis. Sin embargo, es importante señalar que podrían haberte sido recomendados sin una evaluación exhaustiva. Por lo tanto, te instamos a abstenerse de practicarlos sin conocer su idoneidad para tu situación específica.
En casos de afecciones del suelo pélvico, resulta crucial someterse a una evaluación urológica que considere no solo los síntomas urinarios, sino también los sexuales y dolorosos. Esta evaluación permitirá determinar las necesidades precisas de tu suelo pélvico, ya que cada individuo es único en este aspecto.
Una vez completada esta minuciosa evaluación, se podrá diseñar un plan terapéutico adecuado y una rutina de entrenamiento muscular específica para ti. Es fundamental comprender que cada persona requiere un enfoque personalizado debido a su diagnóstico particular. El objetivo del tratamiento es lograr una musculatura pélvica con una contracción eficaz, resistencia adecuada y capacidad de relajación. La musculatura debe ser capaz de contraerse y relajarse de manera rápida y eficiente.
Para asegurarte de obtener un enfoque óptimo y adecuado, te recomendamos someterte a una evaluación con profesionales expertos en salud del suelo pélvico. Solo a través de este proceso podrás conocer las necesidades reales de tu suelo pélvico y diseñar un plan de acción efectivo.

