
Sabías que en la prostatitis crónica pueden haber ¿bacterias escondidas?
La prostatitis es una afección común que afecta principalmente a hombres menores de 40 años y suele ser motivo frecuente de consulta médica. Los síntomas abarcan una amplia gama, como la necesidad urgente de orinar, nocturia, dificultad para iniciar la micción y dolor, generalmente concentrado en la zona del periné. Menos del 5% de los casos están relacionados con la presencia de una bacteria causante. Un interesante estudio muestra la presencia oculta de Chlamydia y que los pacientes reportaron no solo síntomas físicos, sino también impacto psicológico, evidenciado por altos puntajes en los cuestionarios aplicados.

En un estudio que abarcó dos décadas de seguimiento a pacientes con prostatitis, los investigadores abordaron la infertilidad asociada a secreciones prostáticas con bacterias mediante el uso de antibióticos intraprostáticos, con el objetivo de mejorar la fertilidad. Los resultados positivos de este enfoque llevaron a su extrapolación durante la última década, ofreciendo también tratamiento con inyecciones intraprostáticas de antibióticos a pacientes con prostatitis crónica sin problemas de fertilidad.
¿Cómo se hizo el estudio?
El estudio retrospectivo evaluó a 77 pacientes con síntomas de prostatitis, aplicando cuestionarios internacionales sobre prostatitis y dolor, así como exámenes para detectar clamidia, cultivos de secreción prostática y análisis microscópicos de secreciones y semen. También se realizaron pruebas para detectar la presencia de Nisseria.
En Urología Peruana, a solo 6% de pacientes diagnosticados por otros médicos de prostatitis, se les ha logrado identificar un agente causal
Dr. Luis Susaníbar
Se administró un cóctel de medicamentos que incluía gentamicina 80 mg, clindamicina 150 mg, metronidazol 10 mg, moxifloxacina 3.2 mg, fluconazol 2 mg y azitromicina 50 mg. Además, se añadió metilprednisolona 50 mg para activar los cuerpos reticulares intracelulares de la clamidia. La azitromicina y la metilprednisolona se reconstituyeron en 10 ml de solución de lidocaína al 1% cada una.
Se utilizó un espéculo intrarrectal especial equipado con una guía para aguja, administrando 12 ml del cóctel de la siguiente manera: 3 ml en cada vesícula seminal y 3 ml en cada lóbulo prostático. Para la sedación y el manejo del dolor, se administró una tableta que contenía hidrocodona 5 mg con acetaminofén 300 mg y 800 mg de ibuprofeno.
Muchos pacientes diagnosticados con prostatitis abacteriana presentaban bacterias, principalmente clamidia, en las evaluaciones de secreción. Se requirieron múltiples inyecciones para lograr la negativización de las muestras y la mejora del dolor con el tiempo. El 60% de los pacientes mostraron una mejora sintomática superior al 50% con el tratamiento.

La detección de bacterias es crucial en el tratamiento de la prostatitis crónica. La clamidia, uno de los agentes causales de prostatitis más difíciles de identificar, se ha abordado con éxito mediante la técnica de PCR para el diagnóstico de infecciones. El estudio encontró que hasta el 80% de los hombres con pruebas negativas iniciales para la infección tenían PCR positiva para clamidia en las muestras de secreción, lo que transformó el diagnóstico de prostatitis sin bacterias en prostatitis con bacterias.

Los autores sugieren que los nódulos hialinos, comúnmente observados en ecografías, que contienen cicatrices y calcificaciones; representan una respuesta tisular local a los antígenos de Chlamydia. El suministro reducido de sangre en estas áreas dificulta alcanzar concentraciones terapéuticas de antibióticos que logren penetrar en la célula y atacar a la clamidia. La estrategia de administrar antibióticos directamente favorece su permanencia extracelular, y la adición de esteroides al tratamiento es crucial para su ingreso intracelular y su acción contra la clamidia. Esta observación se respalda en la mejora sintomática observada con un mayor número de inyecciones. El tratamiento con inyecciones de antibióticos fue bien tolerado, con pocas complicaciones, que incluyeron molestias locales y, ocasionalmente, sangrado en el semen o heces. No se han identificado infecciones importantes o abscesos en cientos de inyecciones administradas en nuestro centro.

Comentario: Aunque este estudio tiene limitaciones al ser retrospectivo, destaca la prevalencia de infección por clamidia en la prostatitis no bacteriana, lo que sugiere la necesidad de mejorar la detección de esta bacteria intracelular para un diagnóstico más preciso. En el Perú, son escasos los centros que ofrecen este tipo de tratamiento.
Si sufres de prostatitis crónica y no has experimentado mejoría, no dudes en contactarnos.
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