
La masturbación: entre la conducta saludable y el descontrol compulsivo
Desde el punto de vista médico y psiquiátrico, la masturbación no se considera una práctica perjudicial cuando se realiza de forma ocasional o regular, dentro de los márgenes del deseo personal y sin provocar malestar clínicamente significativo. La frecuencia con la que se practica varía considerablemente entre individuos, y no existe un umbral universalmente definido que determine su carácter patológico.
Sin embargo, la literatura médica advierte que la masturbación puede convertirse en un motivo de preocupación cuando se presenta una discrepancia entre la frecuencia real y la deseada, generando angustia psicológica o afectando el funcionamiento social, laboral o personal. Estudios poblacionales indican que una minoría de personas reporta malestar vinculado a la masturbación, y este se relaciona con factores como antecedentes de abuso sexual, síntomas de ansiedad o depresión, y entornos familiares con actitudes negativas hacia la sexualidad.
Cuando la conducta masturbatoria se vuelve persistente, difícil de controlar y genera consecuencias negativas en la vida diaria, puede enmarcarse dentro del trastorno de comportamiento sexual compulsivo, clasificado en la CIE-11. Esta condición se caracteriza por la pérdida de control sobre la conducta sexual, episodios repetitivos que provocan malestar significativo o deterioro funcional, y puede incluir el uso excesivo de pornografía, masturbación compulsiva y conductas sexuales impulsivas.
Es esencial distinguir este trastorno de otros cuadros clínicos que cursan con hipersexualidad, como ciertas enfermedades neurológicas (p. ej., lesiones frontales, enfermedad de Parkinson), trastornos del estado de ánimo o consumo de sustancias. Además, deben considerarse comorbilidades frecuentes como la ansiedad y la depresión, que pueden influir en la presentación clínica.
En resumen, la masturbación, en sí misma, no es perjudicial. Se vuelve problemática cuando se asocia a pérdida de control, persistencia en el comportamiento a pesar de consecuencias negativas, y malestar emocional o deterioro funcional. En estos casos, se recomienda una evaluación clínica individualizada y, cuando corresponda, un abordaje terapéutico multidisciplinario
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Urología Peruana Dr. Luis Susaníbar

Referencias
- Huang S, Nyman TJ, Jern P, Santtila P. Actual and Desired Masturbation Frequency, Sexual Distress, and Their Correlates. Arch Sex Behav. 2023;52(7):3155–3170. doi:10.1007/s10508-023-02641-3.
- Briken P. An Integrated Model to Assess and Treat Compulsive Sexual Behaviour Disorder. Nat Rev Urol. 2020;17(7):391–406. doi:10.1038/s41585-020-0343-7.

