La fijación que tienen los pacientes, la hipervigilancia sensorial en urología: bases y tratamiento

Hipervigilancia sensorial: concepto, bases clínicas y aplicación en urología

Introducción

La percepción corporal no es un reflejo pasivo de los estímulos, sino un proceso de integración neurológica, psicológica y social. En este marco surge la hipervigilancia sensorial, definida como la atención desproporcionada hacia ciertas sensaciones corporales. El paciente interpreta estímulos mínimos o fisiológicos como dolorosos o anormales.

Este fenómeno, cada vez más reconocido, ayuda a comprender cuadros de dolor crónico, disfunción sexual y síndromes funcionales. En urología, explica condiciones como la hipersensibilidad del glande, el síndrome de dolor pélvico crónico (SDPC) o molestias genitales persistentes sin causa orgánica clara.

Definición y bases conceptuales

La hipervigilancia sensorial es una forma de amplificación perceptiva. El sistema nervioso central procesa los estímulos de manera alterada, generando una percepción aumentada que no corresponde con la intensidad real.

Factores asociados:

  • Ansiedad y estrés: incrementan la atención sobre el cuerpo.
  • Neuroplasticidad maladaptativa: los circuitos nerviosos se sensibilizan tras estímulos repetidos.
  • Experiencias previas de dolor: predisponen a anticipar nuevas molestias.

👉 Importante: el paciente no simula; realmente percibe más de lo que debería frente a estímulos débiles o normales.

Bases neurofisiológicas

La hipervigilancia comparte mecanismos con la sensibilización central en el dolor:

  • Sensibilización periférica: mayor reactividad de terminaciones nerviosas tras inflamaciones repetidas.
  • Sensibilización central: amplificación de señales por parte del sistema nervioso.
  • Déficit en mecanismos inhibitorios: fallas en los filtros neuronales permiten que estímulos irrelevantes lleguen con intensidad exagerada.
  • Factores cognitivos y emocionales: ansiedad y miedo perpetúan el ciclo.

Manifestaciones clínicas

Se observa en distintas condiciones médicas:

  • Dolor pélvico crónico: ardor o presión genital sin correlato objetivo.
  • Hipersensibilidad del glande: percepción exagerada al roce, con impacto sexual y relación con eyaculación precoz.
  • Síndromes funcionales: intestino irritable, fibromialgia, cefalea tensional.
  • Ansiedad somática: palpitaciones, respiración o micción percibidas como anormales.

Implicancias en urología

La hipervigilancia sensorial explica casos en los que el dolor o la molestia son intensos pese a hallazgos mínimos:

  • Hipersensibilidad del glande: altera la respuesta sexual y el control eyaculatorio.
  • Síndrome de dolor pélvico crónico: la tensión muscular y la atención excesiva amplifican el dolor.
  • Balanitis crónica: algunos pacientes mantienen sensibilidad aumentada sin inflamación activa.

Diagnóstico clínico

El diagnóstico es fundamentalmente clínico y requiere:

  • Historia detallada: síntomas intensos desproporcionados a la exploración.
  • Examen físico completo: hallazgos mínimos.
  • Exclusión de patología orgánica: infecciones, lesiones dermatológicas o neurológicas.
  • Evaluación psicológica: descartar ansiedad, depresión o somatización.

Estrategias terapéuticas

1. Intervenciones urológicas

  • Anestésicos tópicos (lidocaína, prilocaína).
  • Circuncisión en casos seleccionados con inflamación crónica.
  • Educación sobre higiene y reducción de irritantes locales.

2. Intervenciones farmacológicas

  • Vitamina B6: 100 mg/día por un mes, con efecto modulador glutamato–GABA.
  • Benzodiacepinas: reversión de la hiperactividad cortical (uso limitado por dependencia).
  • ISRS (sertralina, dapoxetina): útiles en eyaculación precoz o ansiedad.
  • Gabapentinoides: indicados en dolor neuropático.

3. Intervenciones psicológicas

  • Terapia cognitivo-conductual (TCC): técnicas de desensibilización y afrontamiento.
  • Terapia de exposición graduada: beneficios en dolor crónico y reducción de discapacidad.

4. Intervenciones neurofisiológicas

  • Neurofeedback y estimulación del nervio vago: estrategias experimentales con resultados preliminares.

Conclusión

La hipervigilancia sensorial es un fenómeno que amplifica las sensaciones normales hasta convertirlas en dolor o malestar. En urología, reconocerlo es clave para evitar iatrogenia y tratamientos innecesarios.

Su manejo requiere:

  • Individualización terapéutica.
  • Enfoque multidisciplinario.
  • Estrategias combinadas: farmacológicas, psicológicas y urológicas.

👉 Si presentas hipersensibilidad genital, molestias persistentes o dolor pélvico crónico, agenda una consulta especializada para recibir una evaluación integral.

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