
Cirugía de próstata con láser: tratamiento moderno y eficaz
¿Qué es la cirugía de próstata con láser?
La cirugía de próstata con láser es una técnica mínimamente invasiva empleada para tratar la hiperplasia prostática benigna (HPB), es decir, el agrandamiento no canceroso de la glándula prostática que dificulta la salida normal de la orina.
A diferencia de las cirugías tradicionales, este procedimiento no requiere incisiones externas, ya que se realiza completamente a través de la uretra. El urólogo utiliza energía láser para eliminar o vaporizar el tejido que produce la obstrucción urinaria.
El objetivo es restablecer el flujo normal de la orina, aliviar los síntomas molestos (chorro débil, micción nocturna frecuente, vaciamiento incompleto) y mejorar la calidad de vida.
¿Cómo se accede a la próstata?
El acceso se realiza de forma natural, por la uretra.
El urólogo introduce por el pene un instrumento delgado llamado resectoscopio o cistoscopio quirúrgico, que cuenta con una cámara de alta definición y canales internos.
Este instrumento:
- Entra por el meato urinario (la abertura del pene).
- Avanza suavemente por la uretra hasta alcanzar la próstata y la vejiga.
- Permite visualizar todo el trayecto en tiempo real.
- Contiene un canal donde se introduce la fibra de láser.
De esta manera, no se realizan cortes ni heridas en la piel, y el procedimiento es completamente endoscópico.
¿Qué hace el láser?
El láser emite una luz de alta energía que corta, vaporiza o enuclea (separa) el tejido prostático que está bloqueando el paso de la orina.
Mientras actúa, cauteriza los vasos sanguíneos, lo que reduce el sangrado y mejora la visibilidad quirúrgica.
Existen varios tipos de láser empleados en urología moderna:
- GreenLight® (láser verde): vaporiza el tejido con excelente control del sangrado. Es rápido y seguro.
- Holmium (HoLEP): enuclea los lóbulos prostáticos de manera completa, logrando resultados similares a la cirugía abierta, pero por vía endoscópica.
- Thulium: combina corte y coagulación con gran precisión, ideal para próstatas de tamaño medio o grande.

Técnicas quirúrgicas más utilizadas
Según el tipo de láser y el tamaño de la próstata, el cirujano puede optar por distintas técnicas:
• Vaporización láser
El tejido se evapora al contacto con la energía, dejando un canal amplio y permeable para la orina.
• Enucleación láser (HoLEP o ThuLEP)
Se separan los lóbulos prostáticos del plano capsular y luego se empujan hacia la vejiga, donde son triturados y aspirados mediante un equipo llamado morceleador.
• Resección láser
El láser corta el tejido prostático en pequeños fragmentos que se retiran al final del procedimiento.
Duración y anestesia
La cirugía de próstata con láser suele durar entre 45 y 90 minutos, dependiendo del tamaño de la glándula.
Se realiza bajo anestesia raquídea o general, según la evaluación anestésica.
En la mayoría de los casos, el paciente permanece hospitalizado menos de 48 horas y puede retomar sus actividades habituales en pocos días.
Cuidados inmediatos después de la cirugía
Al finalizar el procedimiento, se deja una sonda vesical (catéter) para drenar la orina y permitir la cicatrización interna del canal prostático.
Generalmente se retira al cabo de 24 a 48 horas.
Durante los primeros días puede presentarse:
- Leve ardor o escozor al orinar.
- Pequeña cantidad de sangre en la orina.
- Aumento temporal de la frecuencia urinaria.
Estos síntomas son transitorios y normales en el proceso de recuperación.
Recomendaciones para el postoperatorio
- Beber abundante agua para mantener una buena hidratación.
- Evitar esfuerzos físicos intensos o levantar peso durante dos semanas.
- No mantener relaciones sexuales por aproximadamente 3 a 4 semanas.
- Acudir a control urológico para revisar el flujo urinario y el vaciamiento vesical.
La recuperación completa suele lograrse en pocas semanas, con notable mejoría del flujo urinario y alivio de los síntomas.
Beneficios principales de la cirugía láser
- Sin incisiones externas ni cicatrices visibles.
- Menor sangrado, ideal para pacientes anticoagulados o con riesgo cardiovascular.
- Menor estancia hospitalaria y recuperación más rápida.
- Reducción significativa de síntomas urinarios y mejoría del flujo miccional.
- Posibilidad de tratar próstatas grandes sin recurrir a cirugía abierta.
- Menor riesgo de complicaciones como infecciones o estenosis.
Posibles efectos secundarios transitorios
Algunos pacientes pueden experimentar:
- Micciones más frecuentes o urgentes durante la recuperación.
- Eyaculación retrógrada, en la cual el semen se dirige hacia la vejiga. Este efecto no afecta la erección ni el placer sexual.
En la mayoría de los casos, estos efectos son leves y no comprometen la función sexual ni la calidad de vida.
Resultados a largo plazo
La cirugía de próstata con láser ofrece excelentes resultados sostenidos, comparables o incluso superiores a las técnicas tradicionales como la resección transuretral.
Los pacientes experimentan una mejoría significativa del flujo urinario, disminución del residuo vesical y alivio de los síntomas obstructivos.
En términos generales, es una opción segura, eficaz y moderna, con menor riesgo quirúrgico y una recuperación más confortable.
Llamado a la acción
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Una evaluación urológica oportuna permite diagnosticar la hiperplasia prostática y ofrecer el tratamiento más adecuado, incluido el láser cuando está indicado.
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Urología Peruana Dr. Luis Susaníbar

