
El grosor de la pared vesical es un parámetro importante que puede evaluarse mediante ecografía y aporta información sobre el estado funcional y estructural de la vejiga urinaria. Su medición debe realizarse con la vejiga moderadamente llena, preferiblemente con un volumen estimado de 200 a 300 mililitros, ya que una vejiga vacía o sobre distendida puede alterar el resultado. La pared se mide habitualmente en la región anterior o lateral, en un plano perpendicular al haz del ultrasonido, evitando zonas del trígono o el domo que pueden dar valores falsamente elevados.
En condiciones normales, el grosor de la pared vesical no debe superar los 3 milímetros cuando la vejiga está distendida, y puede llegar hasta 5 milímetros cuando está vacía. Estos valores son aceptados como referencia ecográfica estándar en adultos. Cualquier medida superior a esos límites se considera un engrosamiento vesical y debe ser interpretada según el contexto clínico del paciente.
El engrosamiento de la pared vesical puede deberse a múltiples causas. Entre las más frecuentes se encuentran los procesos obstructivos, como la hiperplasia prostática benigna, que produce hipertrofia del músculo detrusor, trabeculación y aumento difuso del espesor de la pared. También puede observarse en casos de estenosis uretral, vejiga neurogénica, o litiasis vesical, debido a la dificultad crónica para evacuar completamente la orina.
Otra causa común de engrosamiento es la cistitis, tanto aguda como crónica, donde la inflamación genera un aumento difuso del grosor. En la cistitis intersticial o síndrome de vejiga dolorosa, la pared puede verse irregular y engrosada de forma difusa, reflejando inflamación crónica e incremento de la vascularización. Las infecciones específicas, como la tuberculosis urogenital o la esquistosomiasis vesical, también pueden producir engrosamientos importantes e incluso calcificaciones de la pared.
En los casos de neoplasia vesical, el engrosamiento suele ser focal, irregular y localizado, a diferencia de los procesos benignos donde el patrón es difuso y simétrico. El carcinoma urotelial puede presentarse como un engrosamiento nodular o una masa intraluminal, con flujo vascular aumentado al estudio Doppler.
Por tanto, la interpretación del grosor vesical debe considerar tres elementos fundamentales: el grado de llenado vesical, el patrón del engrosamiento (difuso o focal) y el contexto clínico del paciente. Una pared vesical de más de 3 mm con la vejiga distendida o de más de 5 mm con la vejiga vacía se considera anormal y requiere correlación con síntomas urinarios, antecedentes prostáticos o infecciosos, y estudios complementarios.
En resumen, el grosor normal de la pared vesical es ≤3 mm en distensión y ≤5 mm en reposo. Su aumento indica la presencia de inflamación, obstrucción o tumor, siendo indispensable integrar los hallazgos ecográficos con la evaluación clínica y urológica completa para determinar su causa.
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Urología Peruana Dr. Luis Susaníbar

