
La nicturia, definida como el despertar nocturno para orinar, es un síntoma multifactorial cuya prevalencia aumenta con la edad y está asociada a un impacto significativo en la calidad de vida y riesgos como caídas y deterioro cognitivo.[1-2] Las causas principales se agrupan en cuatro mecanismos fisiopatológicos:
1. Producción aumentada de orina nocturna (poliuria nocturna): Es la causa más frecuente y puede deberse a alteraciones en la secreción circadiana de vasopresina, insuficiencia cardíaca, hipertensión arterial, trastornos del ritmo circadiano, ingesta excesiva de líquidos por la tarde-noche, uso de diuréticos, y enfermedades renales. En pacientes con hipertensión y sensibilidad salina, la excreción de sodio se desplaza hacia la noche, aumentando la diuresis nocturna.[3-6]
2. Capacidad vesical disminuida: Trastornos como vejiga hiperactiva, hiperplasia prostática benigna, síndrome genitourinario de la menopausia, infecciones urinarias, y atrofia urogenital pueden reducir la capacidad de almacenamiento vesical, provocando micciones nocturnas frecuentes.[1][7-8]
3. Vaciamiento vesical incompleto: Obstrucción infravesical (por ejemplo, hiperplasia prostática benigna), disfunción detrusora, y alteraciones neurológicas pueden llevar a un vaciamiento incompleto, lo que resulta en volúmenes residuales y necesidad de micción repetida.[1][7]
4. Trastornos primarios del sueño: Apnea obstructiva del sueño, insomnio, y otros trastornos del sueño pueden inducir despertares nocturnos, durante los cuales el paciente orina, aunque la producción urinaria no esté aumentada.[1][5][8]
Factores adicionales incluyen la edad avanzada, obesidad, menopausia (por déficit estrogénico y alteraciones circadianas hormonales), enfermedades metabólicas, y alteraciones en la función renal y vesical asociadas al envejecimiento.[5][7-9]
En resumen, la nicturia puede ser consecuencia de poliuria nocturna, disminución de la capacidad vesical, vaciamiento incompleto, o trastornos del sueño, frecuentemente coexistiendo varios mecanismos en un mismo paciente. La evaluación debe ser integral y considerar comorbilidades, hábitos de ingesta, y factores hormonales y circadianos.
* Informes*
📆 Citas en línea y presenciales
☎️ 989 662 887
📞 (01) 332-4009
Av. Brasil 935. Jesús María. Lima. 🇵🇪 15072.
Urología Peruana Dr. Luis Susaníbar

Referencias
- Getaneh FW, Sussman RD, Iglesia CB. Nocturia: Evaluation and Management. Am Fam Physician. 2025;111(6):515-523B.
- Robinson D, Suman S. Managing Nocturia: The Multidisciplinary Approach. Maturitas. 2018;116:123-129. doi:10.1016/j.maturitas.2018.08.007.
- Weiss JP, Monaghan TF, Epstein MR, Lazar JM. Future Considerations in Nocturia and Nocturnal Polyuria. Urology. 2019;133S:34-42. doi:10.1016/j.urology.2019.06.014.
- Weiss JP, Everaert K. Management of Nocturia and Nocturnal Polyuria. Urology. 2019;133S:24-33. doi:10.1016/j.urology.2019.09.022.
- Song QX, Suadicani SO, Negoro H, et al. Disruption of Circadian Rhythm as a Potential Pathogenesis of Nocturia. Nat Rev Urol. 2025;22(5):276-293. doi:10.1038/s41585-024-00961-0.
- Ohishi M, Kubozono T, Higuchi K, Akasaki Y. Hypertension, Cardiovascular Disease, and Nocturia: A Systematic Review of the Pathophysiological Mechanisms. Hypertens Res. 2021;44(7):733-739. doi:10.1038/s41440-021-00634-0.
- Yoon JH, Lee K, Park EJ, et al. Analysis of Changes in the Pathophysiology of Nocturia According to the Number of Nocturia Episode, Age, and Gender Using Frequency Volume Charts: A Retrospective Observational Study. Medicine (Baltimore). 2022;101(43):e31295. doi:10.1097/MD.0000000000031295.
- Pauwaert K, Goessaert AS, Robinson D, et al. Nocturia in Menopausal Women: The Link Between Two Common Problems of the Middle Age. Int Urogynecol J. 2024;35(5):935-946. doi:10.1007/s00192-024-05743-1.
- Birder LA, Van Kerrebroeck PEV. Pathophysiological Mechanisms of Nocturia and Nocturnal Polyuria: The Contribution of Cellular Function, the Urinary Bladder Urothelium, and Circadian Rhythm. Urology. 2019;133S:14-23. doi:10.1016/j.urology.2019.07.020.
