El bajo deseo sexual en el hombre es un motivo frecuente de preocupación. Puedes notar menos interés por las relaciones sexuales, menor iniciativa, reducción de las fantasías eróticas o simplemente sentir que tu libido ya no es la misma que antes.

Sin embargo, tener menos deseo durante una determinada etapa de la vida no significa necesariamente que exista una enfermedad. El deseo sexual puede variar y está influido por numerosos factores.

Por ello, cuando la disminución de la libido es persistente o genera preocupación, la evaluación debe ir mucho más allá de solicitar únicamente un análisis de testosterona.

¿Qué entendemos por deseo sexual o libido?

La libido es el interés o motivación hacia la actividad sexual. No depende exclusivamente de las hormonas.

El deseo masculino está relacionado con la interacción entre el sistema hormonal, el cerebro, la salud física, el estado emocional, los medicamentos, las experiencias sexuales y la relación de pareja.

Por esta razón, no existe un único examen capaz de determinar por qué un hombre ha perdido el deseo sexual.

¿Cómo saber si realmente existe una disminución del deseo?

Una de las partes más importantes de la evaluación es conocer cómo era previamente tu sexualidad y qué ha cambiado.

Durante la consulta pueden explorarse aspectos como:

  • frecuencia de pensamientos o fantasías sexuales;
  • iniciativa para comenzar una actividad sexual;
  • respuesta ante la iniciativa de la pareja;
  • interés por diferentes formas de actividad sexual;
  • tiempo de evolución del problema;
  • cambios recientes en la relación de pareja;
  • presencia simultánea de problemas de erección o eyaculación;
  • estrés, ansiedad o síntomas depresivos;
  • enfermedades y tratamientos médicos.

También es importante diferenciar una verdadera pérdida del deseo de una discrepancia de deseo sexual en la pareja.

Dos personas pueden tener niveles de interés sexual diferentes sin que necesariamente una de ellas presente una enfermedad.

¿Desde cuándo tienes menos deseo sexual?

La duración del problema proporciona información importante.

Una reducción temporal del deseo puede aparecer durante períodos de estrés, problemas personales, enfermedades, conflictos de pareja o determinados tratamientos médicos.

Para considerar un trastorno persistente del deseo sexual deben existir síntomas recurrentes o mantenidos durante un período prolongado. Los criterios diagnósticos utilizados en psiquiatría y medicina sexual consideran, entre otros elementos, una duración aproximada de seis meses o más.

Esto no significa que tengas que esperar seis meses para consultar. Si el cambio es importante o te preocupa, puedes evaluarlo antes.

¿Qué causas pueden disminuir el deseo sexual masculino?

La libido baja no debe considerarse automáticamente un problema de testosterona.

Durante la evaluación deben analizarse diferentes posibilidades.

Factores hormonales y médicos

Entre las condiciones que pueden asociarse con una disminución del deseo se encuentran:

  • hipogonadismo o déficit de testosterona;
  • diabetes;
  • alteraciones tiroideas;
  • algunas enfermedades neurológicas;
  • otras enfermedades crónicas que afectan el bienestar general.

Factores psicológicos

El estado emocional tiene una influencia importante sobre la sexualidad.

Por ello, deben considerarse situaciones como:

  • ansiedad;
  • depresión;
  • estrés persistente;
  • problemas de autoimagen;
  • experiencias sexuales negativas previas;
  • otros factores de vulnerabilidad psicológica.

La evaluación psicológica no significa asumir que el problema «está en tu cabeza». Forma parte de una valoración integral de la función sexual.

Factores relacionados con la pareja

La calidad de la relación también puede modificar considerablemente el deseo.

Pueden influir:

  • conflictos de pareja;
  • dificultades de comunicación;
  • cambios en la dinámica sexual;
  • diferencias importantes en el nivel de deseo entre ambos miembros de la pareja.

Medicamentos, alcohol y otras sustancias

Algunos tratamientos médicos pueden coincidir con la aparición de cambios en la libido.

Por ello, durante la consulta es fundamental revisar qué medicamentos utilizas y determinar si existe una relación temporal entre el inicio o cambio de una medicación y la disminución del deseo.

También debe preguntarse por consumo de alcohol y otras sustancias.

No debes suspender un medicamento prescrito por tu cuenta. Primero debe evaluarse si realmente puede estar relacionado con el problema.

¿La disfunción eréctil puede disminuir el deseo?

Sí. El deseo sexual y la erección son fenómenos diferentes, pero pueden influirse mutuamente.

Un hombre puede conservar el deseo y presentar dificultades para conseguir o mantener una erección. Sin embargo, cuando los problemas de erección se repiten, pueden aparecer preocupación, ansiedad anticipatoria y progresiva pérdida de interés por las relaciones sexuales.

Por ello, durante la evaluación de una libido disminuida también debe investigarse la presencia de disfunción eréctil y alteraciones de la eyaculación.

¿Qué examina el urólogo o andrólogo?

El examen físico se orienta según la historia clínica y puede incluir una valoración genital, endocrina, vascular y neurológica.

Pueden buscarse hallazgos como:

  • disminución del volumen testicular;
  • aumento del tejido mamario o ginecomastia;
  • cambios en la distribución del vello corporal;
  • alteraciones genitales;
  • signos que hagan sospechar un problema hormonal.

El examen físico, por tanto, complementa la información obtenida durante la entrevista clínica.

¿Qué análisis pueden solicitarse si tienes bajo deseo sexual?

Los estudios deben individualizarse. Solicitar numerosos análisis hormonales sin una indicación concreta no necesariamente mejora el diagnóstico.

Entre los exámenes que pueden considerarse inicialmente están:

  • glucosa o hemoglobina glucosilada (HbA1c);
  • perfil lipídico;
  • testosterona total.

Testosterona: no basta con un único resultado

Cuando existe sospecha de hipogonadismo, la testosterona debe evaluarse adecuadamente.

La determinación suele realizarse por la mañana, aproximadamente entre las 7 y 10 a. m., preferentemente en condiciones apropiadas para su interpretación.

Si el resultado es bajo o se encuentra cerca del límite inferior, generalmente debe confirmarse con una nueva medición antes de establecer un diagnóstico.

Un valor aislado de testosterona baja no debería ser suficiente para concluir que tienes hipogonadismo.

¿Qué sucede si la testosterona está baja?

En ese caso comienza una segunda parte de la investigación.

Pueden solicitarse las hormonas LH y FSH, producidas por la hipófisis y encargadas de regular la función testicular.

Su comportamiento ayuda a determinar dónde podría encontrarse el problema.

Hipogonadismo primario

Cuando el problema se encuentra principalmente en los testículos, la testosterona puede estar disminuida mientras que LH y/o FSH están elevadas.

Hipogonadismo secundario

Cuando la alteración se relaciona con el hipotálamo o la hipófisis, la testosterona puede estar baja con LH y FSH bajas o inapropiadamente normales.

Esta distinción es importante porque las causas y el estudio posterior son diferentes.

¿Siempre hay que medir la prolactina?

No necesariamente.

La prolactina puede solicitarse de manera selectiva cuando la historia clínica, el examen o los resultados hormonales hacen sospechar una alteración endocrina.

Puede tener especial interés ante determinadas situaciones, como testosterona marcadamente disminuida, ginecomastia u otros síntomas que orienten hacia un problema hormonal específico.

Solicitarla de forma indiscriminada a todos los hombres con libido baja no siempre aporta información útil.

¿Es necesario estudiar la tiroides?

Las pruebas tiroideas también pueden formar parte de la evaluación cuando existen datos clínicos que sugieren una alteración de la función tiroidea.

De manera similar, en determinados pacientes puede ser conveniente estudiar la SHBG (globulina transportadora de hormonas sexuales) y calcular la testosterona libre.

Esto puede resultar especialmente relevante cuando existen condiciones capaces de modificar la SHBG y dificultar la interpretación de la testosterona total, como obesidad o diabetes.

¿Los cuestionarios sirven para diagnosticar libido baja?

Los cuestionarios pueden ayudar a organizar la evaluación y cuantificar determinados síntomas, pero no sustituyen la historia clínica, el examen físico ni los estudios hormonales cuando están indicados.

Por ejemplo, el cuestionario ADAM (Androgen Deficiency in the Aging Male) puede utilizarse como herramienta inicial de tamizaje de síntomas relacionados con déficit androgénico.

Su resultado por sí solo no confirma un diagnóstico de hipogonadismo.

Bajo deseo sexual y fertilidad masculina

La función sexual también merece especial atención cuando una pareja está estudiándose por infertilidad.

En hombres con alteraciones importantes de la producción espermática pueden coexistir anomalías hormonales. Por esta razón, la evaluación de determinados pacientes con infertilidad puede requerir un estudio endocrino específico.

Además, las dificultades sexuales pueden interferir directamente con la frecuencia y oportunidad de las relaciones sexuales durante la búsqueda del embarazo.

¿Existe un único tratamiento para aumentar la libido?

No.

El tratamiento correcto depende de la causa identificada.

Administrar testosterona simplemente porque existe poco deseo sexual puede ser un error si previamente no se demuestra una deficiencia hormonal adecuadamente estudiada.

De la misma manera, si el problema está relacionado principalmente con depresión, ansiedad, medicamentos, una enfermedad médica, disfunción eréctil o dificultades de pareja, el tratamiento debe dirigirse hacia esos factores.

Por eso, primero se estudia la causa y después se decide el tratamiento.

¿Cuándo deberías consultar por bajo deseo sexual?

Es recomendable realizar una evaluación cuando notas una disminución persistente del interés sexual, especialmente si representa un cambio respecto a tu funcionamiento habitual o está afectando tu bienestar o tu relación de pareja.

También merece una valoración médica cuando se acompaña de:

  • problemas de erección;
  • alteraciones de la eyaculación;
  • cansancio u otros síntomas compatibles con alteraciones hormonales;
  • infertilidad;
  • cambios genitales;
  • aparición del problema después de comenzar un medicamento.

¿Cómo estudiamos el bajo deseo sexual?

La evaluación puede resumirse en cuatro pasos:

  1. Historia clínica y sexual: determinar qué ha cambiado, desde cuándo y en qué circunstancias.
  2. Identificación de factores asociados: enfermedades, medicamentos, situación emocional y relación de pareja.
  3. Examen físico dirigido: valoración genital y búsqueda de signos endocrinos, vasculares o neurológicos.
  4. Laboratorio selectivo: testosterona y estudios metabólicos iniciales, ampliando el perfil hormonal únicamente cuando está indicado.

El objetivo no es simplemente encontrar un valor hormonal fuera del rango, sino comprender por qué ha cambiado tu deseo sexual.

¿Tienes menos deseo sexual que antes?

La pérdida de libido puede tener causas hormonales, médicas, psicológicas, farmacológicas o relacionadas con la pareja. En muchos pacientes intervienen varios factores simultáneamente.

Una evaluación urológica y andrológica permite estudiar el problema de forma integral y decidir qué exámenes realmente necesitas.

Si has notado una disminución persistente de tu deseo sexual, puedes agendar una consulta para estudiar tu caso y determinar la posible causa antes de iniciar cualquier tratamiento.


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