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¿Debe preservarse siempre la eyaculación durante la cirugía por hiperplasia prostática benigna?
No todos los hombres que requieren tratamiento quirúrgico por síntomas del tracto urinario inferior (LUTS) secundarios a hiperplasia prostática benigna (HPB) deben priorizar la preservación de la función eyaculatoria al momento de elegir la técnica quirúrgica.
En muchos pacientes, especialmente aquellos con síntomas severos, complicaciones urinarias o una clara indicación de desobstrucción, el objetivo principal debe ser obtener el máximo beneficio funcional, aun cuando ello implique un mayor riesgo de alteraciones en la eyaculación. Por el contrario, en hombres sexualmente activos que consideran la eyaculación un aspecto importante de su calidad de vida, las técnicas preservadoras pueden representar una alternativa válida, siempre que comprendan sus limitaciones.
Los efectos de la cirugía prostática sobre la función eyaculatoria abarcan un amplio espectro, desde la eyaculación retrógrada o la ausencia completa de eyaculación (aneyaculación), hasta una disminución del volumen seminal o modificaciones en la intensidad del orgasmo. Diversos estudios muestran que las técnicas diseñadas para preservar la eyaculación logran mantener la eyaculación anterógrada aproximadamente en un 60 % a 100 % de los pacientes, dependiendo del procedimiento utilizado y de la selección adecuada de los casos.
Sin embargo, estas técnicas no deben ofrecerse de forma indiscriminada. No se consideran la mejor opción en hombres sexualmente inactivos, ya que pueden comprometer el grado de desobstrucción sin aportar un beneficio clínicamente relevante. Asimismo, tampoco son recomendables cuando existe una indicación absoluta de cirugía desobstructiva, como insuficiencia renal secundaria a la obstrucción, retención urinaria recurrente, infecciones urinarias repetidas, litiasis vesical o daño progresivo de la vejiga.
La importancia de la función eyaculatoria
Aunque el principal objetivo de la cirugía prostática es aliviar la obstrucción urinaria, la preservación de la función sexual constituye un aspecto cada vez más importante dentro del tratamiento integral del paciente.
La potencia sexual, la eyaculación y la percepción del orgasmo forman parte de la calidad de vida masculina. Numerosos hombres consideran que la pérdida de la eyaculación afecta negativamente su satisfacción sexual, su autoestima y su percepción de masculinidad, aun cuando la capacidad de lograr una erección y un orgasmo permanezcan intactas.
Diversos estudios han demostrado que entre el 40 % y el 100 % de los hombres que desarrollan aneyaculación o eyaculación retrógrada experimentan una disminución en su satisfacción sexual. Este impacto no solo afecta al paciente, sino también a su pareja. En una encuesta realizada a 240 mujeres, aproximadamente la mitad manifestó que la presencia de eyaculación durante las relaciones sexuales era un aspecto importante para su satisfacción sexual.
Desde una perspectiva ética, algunos especialistas sostienen que, siempre que sea posible y sin comprometer el éxito terapéutico, debe intentarse preservar la función eyaculatoria como parte del principio médico de minimizar el daño al paciente.
¿Qué dice la evidencia científica?
Las revisiones sistemáticas disponibles muestran que la mayoría de los hombres sometidos a cirugía prostática convencional desarrollan algún grado de alteración eyaculatoria. No obstante, varias técnicas modernas han demostrado reducir este riesgo.
Entre ellas destacan:
- La fotovaporización prostática con láser GreenLight®, que ha mostrado una menor incidencia de disfunción eyaculatoria en comparación con la resección transuretral de próstata (RTUP), aunque la diferencia no siempre alcanza significación estadística.
- La embolización de las arterias prostáticas, que también presenta una tendencia favorable hacia una mejor preservación de la eyaculación.
- El levantamiento uretral prostático (UroLift®), procedimiento que preserva mejor la eyaculación que la RTUP, aunque ofrece un alivio menos intenso de los síntomas urinarios.
- La aquablación, una de las técnicas con mejores resultados en preservación de la eyaculación, logrando un alivio de los síntomas comparable al de la RTUP en pacientes cuidadosamente seleccionados.
No obstante, existe un aspecto fundamental que debe discutirse con cada paciente: en algunas técnicas, una mayor preservación de la eyaculación puede lograrse a costa de una menor eficacia desobstructiva o de una mayor probabilidad de requerir tratamientos adicionales en el futuro.
La decisión debe ser individualizada
La elección del tratamiento ideal no depende únicamente de la próstata, sino también de las prioridades del paciente.
Algunos hombres prefieren maximizar el alivio de los síntomas urinarios y aceptan la posibilidad de perder la eyaculación. Otros consideran que preservar esta función es fundamental para mantener su calidad de vida y están dispuestos a aceptar un tratamiento potencialmente menos desobstructivo.
Por ello, la decisión debe tomarse mediante un proceso de decisión compartida, en el que el médico explique con claridad los beneficios, riesgos y limitaciones de cada alternativa terapéutica.
Finalmente, es importante recordar que ninguna técnica ofrece una garantía absoluta de preservar la eyaculación. Aunque los resultados son muy favorables con los procedimientos modernos, siempre existe la posibilidad de desarrollar algún grado de alteración eyaculatoria después de la cirugía. El paciente debe conocer esta información antes de tomar una decisión definitiva.
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Urología Peruana Dr. Luis Susaníbar

