
Cuándo hacer cistoscopia en mujeres
Si tienes infecciones urinarias repetidas, sangre en la orina o molestias que no desaparecen con el tratamiento, es posible que te hayan recomendado una cistoscopia. Ante esta indicación, es natural preguntarte para qué sirve, si duele y si realmente la necesitas.
La cistoscopia en mujeres está indicada cuando observar directamente la uretra y la vejiga puede aclarar un diagnóstico o modificar el tratamiento. No es un examen de rutina para toda infección urinaria, pérdida de orina o aumento de la frecuencia al orinar.
La decisión debe partir de una evaluación médica que considere tus síntomas, antecedentes, resultados de laboratorio y estudios de imágenes.
¿Qué es una cistoscopia?
La cistoscopia es un procedimiento que permite observar el interior de la uretra y la vejiga mediante un instrumento delgado, llamado cistoscopio, que dispone de iluminación y un sistema de visión.
La uretra es el conducto por el que sale la orina. En este examen, el instrumento se introduce por su abertura y avanza hasta la vejiga. No se introduce por la vagina ni requiere una incisión abdominal.
Además de examinar estas estructuras, permite obtener muestras de tejido o realizar determinados tratamientos cuando están indicados. Una cistoscopia diagnóstica y un procedimiento endoscópico terapéutico pueden requerir distinta preparación y anestesia.[1]
¿Cuándo está indicada la cistoscopia en mujeres?
Las principales situaciones incluyen sangre en la orina, sospecha de lesiones vesicales, determinadas infecciones recurrentes y síntomas persistentes que necesitan una investigación adicional.
Situación clínica
¿Cuándo puede ser necesaria?
Sangre visible en la orina
Cuando no existe una causa claramente establecida, persiste o reaparece.
Sangre microscópica en la orina
Cuando la evaluación identifica un riesgo intermedio o alto de malignidad.
Infecciones urinarias recurrentes
Si existen datos que hacen sospechar cálculos, cuerpos extraños, alteraciones anatómicas u otra enfermedad.
Urgencia urinaria o escapes persistentes
Cuando hay incertidumbre diagnóstica, signos de alarma o sospecha de una causa adicional.
Dolor vesical persistente
En casos seleccionados, para investigar lesiones u otras causas del dolor.
Síntomas después de cirugía pélvica
Si se sospecha una complicación, una fístula o material quirúrgico dentro de la vía urinaria.
Sospecha o antecedente de cáncer vesical
Para el diagnóstico, la obtención de biopsias o la vigilancia según el caso.
Presentar uno de estos síntomas no significa que debas hacerte el examen automáticamente. La indicación depende del contexto clínico.
Sangre visible en la orina
La presencia de sangre que puedes ver al orinar se denomina hematuria macroscópica. Aunque puede aparecer por infecciones o cálculos, también obliga a considerar otras enfermedades, incluidos los tumores de la vejiga.
Cuando el sangrado no tiene una explicación clara, persiste o se repite, la cistoscopia permite examinar directamente la superficie interna de la vejiga.
La evaluación puede incluir también estudios de los riñones y los uréteres. La cistoscopia no examina por sí sola todo el aparato urinario.[1,2]
Sangre detectada únicamente en el análisis de orina
La hematuria microscópica se identifica al examinar la orina con el microscopio. Una tira reactiva positiva para sangre no basta, por sí sola, para decidir una cistoscopia.
Antes de indicar estudios, se deben considerar causas como infección o contaminación de la muestra por sangrado vaginal. Si se identifica una causa tratable, corresponde comprobar posteriormente si la hematuria desaparece.
La guía AUA/SUFU actualizada en 2025 establece una evaluación según el riesgo:
Riesgo de malignidad
Evaluación recomendada habitualmente
Bajo o insignificante
Repetir el análisis de orina dentro de los seis meses, sin cistoscopia inmediata de rutina.
Intermedio
Cistoscopia y ecografía renal.
Alto
Cistoscopia y estudio de imágenes de la vía urinaria superior, preferentemente urotomografía si no existen contraindicaciones.
La clasificación considera varios factores, como antecedentes de tabaquismo, características del sangrado, edad y otros riesgos. No se determina únicamente por un resultado aislado.[2]
Infecciones urinarias recurrentes con señales de alarma
Tener infecciones urinarias repetidas no significa que necesites una cistoscopia de rutina. En mujeres sin factores de riesgo ni hallazgos sospechosos, los estudios invasivos suelen aportar poco a la evaluación inicial.
Puede ser razonable considerarla cuando existen:
- Sangre visible en la orina que requiere investigación.
- Mala respuesta al tratamiento adecuado.
- Recaídas rápidas que hacen sospechar un foco persistente.
- Sospecha de cálculos, obstrucción o anomalías anatómicas.
- Antecedentes quirúrgicos que orientan a una complicación.
- Sospecha de comunicación anormal entre la vejiga y otro órgano.
Que varios cultivos identifiquen E. coli no demuestra, por sí solo, que exista una lesión dentro de la vejiga. El médico debe valorar el intervalo entre los episodios, los síntomas y los resultados de los cultivos.[3]
Urgencia urinaria e incontinencia que necesitan mayor evaluación
La urgencia urinaria es una necesidad repentina y difícil de posponer de orinar. Si se acompaña de escapes, se habla de incontinencia de urgencia.
La cistoscopia no se recomienda de rutina para diagnosticar una vejiga hiperactiva. Tampoco es obligatoria por el solo hecho de perder orina al toser, reír o hacer esfuerzos.
Puede ser útil si hay sangre en la orina, dificultad para vaciar la vejiga, antecedentes de cirugía para la incontinencia o dudas sobre el diagnóstico. La falta de respuesta al tratamiento puede motivar una reevaluación, pero no convierte automáticamente la cistoscopia en el siguiente paso.[4]
Sospecha de fístula o cuerpo extraño
Una fístula es una comunicación anormal entre dos órganos. Por ejemplo, una comunicación entre la vejiga y la vagina puede provocar salida continua de orina por la vagina.
La cistoscopia puede ayudar a investigar este problema y a identificar material quirúrgico, suturas o mallas que hayan quedado expuestos dentro de la vejiga o la uretra.
Esta posibilidad se valora especialmente cuando aparecen síntomas después de una cirugía ginecológica o de incontinencia. Según los hallazgos, pueden necesitarse otros estudios complementarios.[5]
Sospecha o seguimiento de cáncer de vejiga
Si una imagen muestra una lesión sospechosa, o existen otros hallazgos que requieren descartar un tumor, la cistoscopia permite observar directamente el interior de la vejiga.
Cuando se detecta una lesión, puede ser necesario obtener tejido para analizarlo. La apariencia visual no siempre permite establecer por sí sola el diagnóstico definitivo.
También se utiliza en la vigilancia de pacientes con antecedentes de cáncer vesical. La frecuencia de los controles depende del tipo de tumor, su riesgo y el tratamiento recibido.[1,6]
¿Cuándo no suele necesitarse una cistoscopia?
En ausencia de otros hallazgos que justifiquen investigar, no suele ser parte de la evaluación inicial de:
- Una infección urinaria aislada que responde al tratamiento.
- Infecciones recurrentes sin factores de alarma.
- Incontinencia de esfuerzo no complicada.
- Vejiga hiperactiva con una presentación típica.
- Hematuria microscópica clasificada como de riesgo bajo o insignificante.
La pregunta que debe orientar la decisión es: ¿qué buscamos con este examen y cómo cambiaría el tratamiento según el resultado?
Si la respuesta no está clara, conviene revisar la indicación antes de realizarlo.[2–4]
¿Cómo se realiza la cistoscopia en mujeres?
El procedimiento puede hacerse en un consultorio equipado, un centro ambulatorio o una sala de operaciones. Esto depende del objetivo del examen, del instrumental y de la anestesia necesaria.
Cistoscopia flexible y rígida
El cistoscopio flexible puede adaptarse al trayecto de la uretra y suele utilizarse para exploraciones diagnósticas con anestesia local.
El cistoscopio rígido es recto y permite realizar diferentes procedimientos. La elección del instrumento y de la anestesia depende de lo que se necesita examinar o tratar.
No todas las pacientes requieren sedación ni anestesia general.[7]
Paso a paso
En una exploración flexible habitual:
- Te recuestas en la camilla y se prepara la zona.
- Se aplica gel anestésico y lubricante en la uretra.
- Se introduce suavemente el cistoscopio hasta la vejiga.
- Se utiliza líquido estéril para facilitar la observación.
- El urólogo revisa la uretra y la superficie interna de la vejiga.
- Al terminar, se retira el instrumento.
Puedes sentir presión o ganas de orinar cuando se llena la vejiga. Una exploración flexible sencilla suele durar aproximadamente 10 a 15 minutos, aunque el tiempo total de atención es mayor.[8]
¿La cistoscopia duele?
La experiencia varía entre pacientes. Puedes notar ardor breve, presión o incomodidad durante la introducción del instrumento y el llenado de la vejiga.
La anestesia local busca reducir estas molestias, pero no garantiza que el examen sea completamente imperceptible.
Si tienes ansiedad, antecedentes de procedimientos dolorosos o dificultad para tolerar exploraciones, coméntalo antes. El equipo podrá explicarte las opciones disponibles y adaptar el procedimiento a tu situación.[1,7]
¿Cómo debes prepararte?
Informa sobre tus síntomas y medicamentos
Antes del examen, comunica si tienes fiebre, molestias urinarias nuevas, alergias o una posible infección. Puede solicitarse una muestra de orina y, si existe infección activa, ser necesario tratarla y reprogramar el procedimiento.
Lleva una lista de los medicamentos que utilizas, especialmente anticoagulantes y antiagregantes. No los suspendas por tu cuenta. La conducta depende del procedimiento previsto y de tu riesgo individual.[1,8]
Confirma si necesitas ayuno y acompañante
Para una cistoscopia flexible con anestesia local generalmente puedes comer y beber normalmente, salvo indicación diferente.
Si se utilizará sedación u otra anestesia, recibirás instrucciones específicas sobre ayuno y acompañamiento. No apliques las recomendaciones de otra paciente sin confirmar que corresponden a tu procedimiento.[7]
Cuidados posteriores a una cistoscopia
La recuperación depende de si se realizó únicamente una exploración o también una biopsia o tratamiento.
Mantén una hidratación adecuada
Bebe agua de acuerdo con las indicaciones recibidas. Si tienes restricción de líquidos por enfermedad renal, cardíaca u otra condición, respétala.
No es necesario forzarte a beber grandes cantidades. Antes del alta, confirma que puedes orinar y que sabes a quién contactar si aparecen dificultades.[1]
Retoma tus actividades según el procedimiento
Después de una exploración sencilla con anestesia local, habitualmente puedes volver a casa y retomar tus actividades cuando te encuentres bien.
Si recibiste sedación o anestesia, necesitarás acompañamiento y deberás respetar las restricciones para conducir, consumir alcohol y manejar maquinaria. Si hubo biopsia o tratamiento, sigue las indicaciones específicas sobre esfuerzo físico y recuperación.[7,8]
Utiliza únicamente la medicación indicada
Si necesitas un analgésico, consulta cuál es apropiado para ti.
Los antibióticos no se indican automáticamente a todas las pacientes tras una cistoscopia diagnóstica. Su uso depende del contexto clínico y del procedimiento realizado. No tomes antibióticos sobrantes ni los inicies por prevención sin indicación médica.[3]
Observa cómo evolucionan las molestias
Puede aparecer ardor leve al orinar, mayor frecuencia urinaria o una pequeña cantidad de sangre. Estas molestias deberían disminuir progresivamente.
Si no mejoran durante las primeras 24 a 48 horas, consulta al equipo tratante. Si empeoran o se acompañan de señales de alarma, no esperes al control programado.[1,8]
Señales de alarma después del examen
Busca atención médica si presentas:
- Fiebre o escalofríos.
- Dolor intenso o progresivo en el abdomen o la espalda.
- Sangrado abundante o coágulos.
- Dificultad importante para orinar.
- Ardor que empeora o se acompaña de malestar general.
Si no puedes orinar y tienes dolor o distensión en la parte baja del abdomen, acude a urgencias.
La cistoscopia puede ocasionar infección urinaria y, con menor frecuencia, retención de orina o lesiones de la vía urinaria. Las complicaciones graves son poco frecuentes, pero deben reconocerse a tiempo.[9]
Preguntas frecuentes
¿La cistoscopia sirve para curar las infecciones urinarias?
La exploración diagnóstica no elimina una infección por sí misma. Puede ayudar a encontrar un problema que favorezca determinados episodios y que necesite tratamiento.
¿Siempre se toma una biopsia?
No. La biopsia se realiza cuando existe una indicación. Muchas exploraciones se completan únicamente con la inspección de la uretra y la vejiga.[1]
¿Una ecografía reemplaza la cistoscopia?
No siempre. Son estudios que aportan información diferente. La necesidad de realizar uno o ambos depende de la enfermedad que se busca investigar.[2]
¿Una cistoscopia normal significa que mis molestias no son reales?
No. Un resultado normal indica que no se identificaron determinadas alteraciones visibles durante la exploración. Los síntomas deben seguir evaluándose según su evolución y el resto de los hallazgos.
¿Me entregan los resultados el mismo día?
El médico puede explicar los hallazgos visuales después del examen. Si se obtuvo una biopsia, será necesario esperar el análisis del tejido para completar la interpretación.
Agenda una evaluación urológica
Si tienes sangre en la orina, infecciones urinarias repetidas o molestias que no mejoran, el primer paso es identificar su causa y determinar qué estudios pueden ayudarte.
En Urología Peruana evaluamos tu caso para establecer si necesitas una cistoscopia y explicarte sus beneficios, preparación y cuidados.
Contamos con consultorios en Surco y Jesús María. Puedes solicitar una cita por WhatsApp al +51 989 662 887.
Dr. Luis Susaníbar – Urólogo y Andrólogo
Referencias
- National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases. Cystoscopy & ureteroscopy [Internet]. Bethesda: NIDDK; [citado 25 sep 2026]. Disponible en: NIDDK
.
- American Urological Association; Society of Urodynamics, Female Pelvic Medicine & Urogenital Reconstruction. Microhematuria: AUA/SUFU guideline. 2020, amended 2025 [Internet]. [citado 25 sep 2026]. Disponible en: Guía AUA/SUFU
.
- European Association of Urology. EAU guidelines on urological infections [Internet]. [citado 25 sep 2026]. Disponible en: Guía EAU
.
- Cameron AP, Chung DE, Dielubanza EJ, et al. The AUA/SUFU guideline on the diagnosis and treatment of idiopathic overactive bladder. J Urol. 2024;212(1):11-20. doi:10.1097/JU.0000000000003985.
- Committee on Practice Bulletins—Gynecology; American Urogynecologic Society. ACOG Practice Bulletin No. 155: urinary incontinence in women. Obstet Gynecol. 2015;126(5):e66-e81. doi:10.1097/AOG.0000000000001148.
- Lenis AT, Lec PM, Chamie K, Mshs MD. Bladder cancer: a review. JAMA. 2020;324(19):1980-1991. doi:10.1001/jama.2020.17598.
- National Health Service. Preparing for a cystoscopy [Internet]. 2024 [citado 25 sep 2026]. Disponible en: NHS: preparación
.
- National Health Service. How a cystoscopy is done [Internet]. 2024 [citado 25 sep 2026]. Disponible en: NHS: procedimiento
.
- National Health Service. Complications of a cystoscopy [Internet]. 2024 [citado 25 sep 2026]. Disponible en: NHS: complicaciones
.
* Informes*
📆 Citas en línea y presenciales
☎️ 989 662 887
📞 (01) 332-4009
Av. Brasil 935. Jesús María. Lima. 🇵🇪 15072.
Urología Peruana Dr. Luis Susaníbar

Referencias
