¿Cuáles son los criterios y resultados de la cirugía de implante de prótesis peneana en disfunción eréctil refractaria?

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La prótesis peneana es una opción de tratamiento definitiva para la disfunción eréctil que no responde satisfactoriamente a los inhibidores de la PDE5, las inyecciones intracavernosas o los dispositivos de vacío. Ofrece tasas de satisfacción elevadas, generalmente superiores al 85%, y un perfil de seguridad favorable en pacientes adecuadamente seleccionados, aunque requiere una evaluación cuidadosa y un asesoramiento preoperatorio exhaustivo. Su carácter definitivo no implica una duración ilimitada del dispositivo ni excluye la posibilidad de futuras revisiones quirúrgicas.

Criterios de selección

  • Indicación principal: DE refractaria, respuesta insatisfactoria, intolerancia o contraindicación a tratamientos menos invasivos, como PDE5i, alprostadil intrauretral, inyecciones intracavernosas o dispositivos de vacío. También puede considerarse cuando el paciente prefiere una solución quirúrgica definitiva tras conocer sus beneficios, riesgos y alternativas. Aunque tradicionalmente se sitúa en un tercer escalón terapéutico, no es obligatorio agotar todos los tratamientos previos para indicar el implante en un paciente adecuadamente informado.[1][2][3][4]
  • Grupos especiales que pueden beneficiarse: hombres con enfermedad de Peyronie y DE concomitante, DE neurogénica y DE posterior a prostatectomía radical. En la enfermedad de Peyronie, el implante permite recuperar la rigidez y puede mejorar la curvatura; si persiste una deformidad relevante, pueden requerirse maniobras adicionales de modelado, plicatura o incisión con injerto.[1][3]
  • Factores de riesgo que deben evaluarse y, cuando sea posible, optimizarse antes de la cirugía: diabetes mellitus, colonización o infección por microorganismos relevantes —como Staphylococcus—, uso crónico de corticoides, higiene deficiente, enfermedad cardiovascular, antecedentes de radioterapia, lesión medular, sondaje urinario e inmunosupresión. Estos factores pueden influir en el riesgo infeccioso, la erosión, la complejidad quirúrgica o la recuperación, pero no todos tienen el mismo peso ni implican necesariamente una menor satisfacción. La presencia de una infección activa debe resolverse antes del implante.[1]
  • La ecografía Doppler peneana color no es obligatoria de forma sistemática antes de la cirugía. Su indicación depende de las dudas diagnósticas y de si sus resultados pueden modificar el manejo. Cuando la DE está bien documentada y la decisión quirúrgica está fundamentada, puede no aportar información adicional relevante.[1]
  • El consentimiento informado debe abordar explícitamente la infección y sus posibles consecuencias, el sangrado, el dolor, el fallo mecánico y la eventual necesidad de revisión o recambio. También debe explicar la posibilidad de acortamiento real o percibido, la persistencia de una menor turgencia del glande, la lesión de estructuras vecinas —uretra, vejiga, intestino o vasos— y la migración o erosión del dispositivo. Debe quedar claro que la prótesis proporciona rigidez, pero no está destinada a aumentar el tamaño del pene.[1][2]

Tipos de dispositivo

La elección entre una prótesis inflable de tres piezas, una inflable de dos piezas —como AMS Ambicor— o una maleable depende de la destreza manual del paciente, sus preferencias, las consideraciones económicas, la anatomía, los antecedentes quirúrgicos y la presencia de enfermedad de Peyronie o fibrosis cavernosa. La prótesis inflable de tres piezas suele ser la opción preferida cuando es factible, por permitir una alternancia más natural entre rigidez y flacidez.[5]

Figura 2. Algoritmo de apoyo para seleccionar el dispositivo protésico más adecuado para cada paciente.

Resultados

  • Satisfacción: generalmente elevada tanto en pacientes como en sus parejas. Algunos estudios comparativos han comunicado una satisfacción superior a la obtenida con PDE5i o inyecciones intracavernosas, aunque las diferencias entre las poblaciones y los métodos de evaluación deben considerarse al interpretar estos resultados.[2][4][6]
  • Duración y funcionamiento del dispositivo: es importante distinguir la supervivencia mecánica de la supervivencia libre de cualquier revisión. Algunas series históricas han comunicado una supervivencia mecánica aproximada del 85%, 68% y 57% a los 5, 10 y 15 años, respectivamente; estas cifras no equivalen a ausencia de reintervención por cualquier causa. En la cohorte de Ralla y colaboradores, el 88,4% de las prótesis evaluadas seguían funcionales tras una mediana de seguimiento de 26 meses: el 94,4% de los implantes primarios y el 57,1% de los secundarios (p = 0,024). Estos últimos resultados proceden de una muestra pequeña y no deben extrapolarse como pronóstico individual.[6] (icurology.org⁠Attachment.png, nature.com⁠Attachment.png)
  • Complicaciones: su frecuencia varía según las características del paciente, el tipo de procedimiento y el seguimiento. En el registro INSIST-ED, el 9,6% presentó complicaciones postoperatorias y el 4,7% tuvo complicaciones clasificadas como Clavien-Dindo ≥II. Es más preciso denominarlas complicaciones clínicamente significativas que agruparlas todas como de alto grado.[7] Los recubrimientos antimicrobianos y las mejoras en la técnica quirúrgica han contribuido a reducir las infecciones; la erosión también depende de factores mecánicos y tisulares.[1][3] (pubmed.ncbi.nlm.nih.gov⁠Attachment.png)
  • Factores asociados a resultados desfavorables: en el registro INSIST-ED, el 14,8% presentó una complicación significativa y/o una puntuación del cuestionario QoLSPP inferior al percentil 10. Se observó una asociación no lineal con la edad, con mayor riesgo en hombres de mediana edad que en los más jóvenes o mayores. Este hallazgo corresponde a esa cohorte y no constituye, por sí solo, un criterio para seleccionar o excluir pacientes.[7] (pubmed.ncbi.nlm.nih.gov⁠Attachment.png)

El asesoramiento preoperatorio estandarizado, centrado en establecer expectativas realistas sobre los objetivos y las limitaciones de la intervención, es fundamental para reducir la insatisfacción postoperatoria, incluso cuando el resultado técnico de la cirugía es satisfactorio.[8]

Figura. Diagrama de flujo estandarizado para el asesoramiento preoperatorio en cirugía de implante peneano.

Referencias

  1. The International Penile Prosthesis Implant Consensus Forum: clinical recommendations and surgical principles on the inflatable 3-piece penile prosthesis implant. Chung E, Bettocchi C, Egydio P, et al. Nature Reviews. Urology. 2022;19(9):534-546. doi:10.1038/s41585-022-00607-z.
  2. Penile Prosthesis Surgery: Current Recommendations From the International Consultation on Sexual Medicine. Levine LA, Becher EF, Bella AJ, et al. The Journal of Sexual Medicine. 2016;13(4):489-518. doi:10.1016/j.jsxm.2016.01.017.
  3. Penile prosthesis implantation: a systematic review of intraoperative and postoperative complications. Cocci A, Capogrosso P, Minhas S, et al. International Journal of Impotence Research. 2026;38(2):93-122. doi:10.1038/s41443-025-01108-4.
  4. Patients’ satisfaction rate after penile implant surgery: a cross-sectional investigation from the middle east. Altal Y, Al-Huneidy L, Karam A, et al. Scientific Reports. 2025;15(1):34410. doi:10.1038/s41598-025-17391-6.
  5. A narrative review on malleable and inflatable penile implants: choosing the right implant for the right patient. Goodstein T, Jenkins LC. International Journal of Impotence Research. 2023;35(7):623-628. doi:10.1038/s41443-023-00765-7.
  6. Complications, functional and quality of life outcomes following primary and secondary implantation of penile prosthesis at a tertiary referral center. Ralla B, Goranova I, Börnstein N, et al. International Journal of Impotence Research. 2018;30(2):49-53. doi:10.1038/s41443-017-0005-3.
  7. Risk of unfavorable outcomes after penile prosthesis implantation – results from a national registry (INSIST-ED). Preto M, Falcone M, Plamadeala N, et al. International Journal of Impotence Research. 2024;36(8):842-847. doi:10.1038/s41443-023-00784-4.
  8. Preoperative counseling for penile implant surgery: standardized approach in a high-volume center of excellence. Van Huele A, Lenaers M, Renterghem KV. International Journal of Impotence Research. 2025;37(1):14-17. doi:10.1038/s41443-024-00828-3.

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Urología Peruana Dr. Luis Susaníbar

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